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La salud de reyes y reinas, alto secreto

 
MyHeritage Marketing
Mar 21 2010 05:01
l Rey goza de buena salud. Tiene los achaques propios de un hombre de 72 años que ha realizado una gran actividad deportiva. Ésa es la versión oficial. Lo que se ve, además, es que sufre dolores en una rodilla, se resiente de una operación de pelvis, tiene problemas en una cadera, a veces tiene dificultades para bajar y subir escaleras y camina algo encorvado. Don Juan Carlos se somete a diario a una dura sesión de estiramientos, lo que le permite mejorar estas dolencias y aguantar muchas horas en pie.

La desaparición del historial médico del monarca se denunció en 2004

La reina Margarita y el rey Harald han hecho públicas sus operaciones

Esta semana, la Casa del Rey ha confirmado también que don Juan Carlos no oye bien y usa audífonos desde hace 10 años. El secreto ha sido desvelado porque un paparazzo descubrió al Rey entrando en una clínica para hacerse una audiometría. De lo contrario no se habría informado.

La salud del Monarca es una cuestión de Estado. Cada año, la Casa del Rey sólo emite un escueto comunicado en el que se indica que, tras un chequeo general, don Juan Carlos ha pasado las pruebas de "manera satisfactoria". Sólo en 1985 hubo más información: el Rey fue operado ese año de una fibrosis pélvica y se descartó que fuera cáncer.

"La salud del Rey es una cuestión de Estado en una monarquía parlamentaria como la española, donde el Rey lo es de manera vitalicia", indica Marc Carrillo, catedrático de Derecho Constitucional. "La salud forma parte de la intimidad de cada persona, pero al tratarse de una figura pública debe de facilitarse información, sobre todo porque en la Constitución se contempla la posibilidad de que el Monarca abdique, entre otras causas, por su salud".

Las casas reales europeas actúan de manera desigual. En sus 84 años de vida sólo se ha admitido que Isabel II ha sido operada de una verruga y se ha reconocido que sus perros de raza corgi la mordieron en una pierna. En Holanda se aplica el criterio de "la mayor transparencia posible, pero respetando su privacidad". En 1987 se admitió que la reina Beatriz sufrió una meningitis vírica cuando estaba de vacaciones en Francia. Y cuatro años después se supo que se había roto el peroné. Pero el momento de más polémica llegó cuando su marido, el príncipe Claus, fue internado en una clínica psiquiátrica suiza, aislado de su familia. El portavoz oficial de la corte holandesa se limitó a decir que el príncipe estaba "en las mejores manos posibles".

De Margarita de Dinamarca se sabe que en 1994 tuvo un cáncer de ovarios. La información fue fluida y concreta. Se explicó que había sufrido "una histerectomía (extirpación de matriz y ovarios) y que el tumor estaba en su fase inicial". Días después, se confirmó que la soberana estaba "fuera de peligro y en las pruebas del posoperatorio no aparecen rastros de la enfermedad". En 2001, la reina danesa se fracturó dos costillas durante unas fiestas navideñas. Fue tratada en hospitales públicos.

De don Juan Carlos se conocen las lesiones causadas por su actividad deportiva y de algún que otro accidente doméstico. En junio de 1981 sufrió diversas heridas al chocar contra una puerta de cristal cuando iba a la piscina de La Zarzuela y tuvo escayolado un brazo durante un mes. En enero de 1983 se cayó cuando esquiaba en la estación suiza de Gstaad y tuvo una fisura de pelvis que le retuvo un mes en la cama. La lesión en la pelvis tuvo como secuela un hematoma interno que terminó en una fibrosis reactiva, que le llevó al quirófano el 19 de julio de 1985. Esta intervención abrió una auténtica avalancha de rumores sobre la salud del Rey. El urólogo José María Gil-Vernet explicó entonces que don Juan Carlos fue operado para eliminar una fibrosis pélvica. "Se ha liberado el uréter de este anillo constrictivo y de fragmentos de este tejido, que fueron analizados en Barcelona y Houston (EE UU). No teníamos ningún motivo de alarma, pero queríamos asegurarnos, y el diagnóstico de que era una fibrosis reactiva fue unánime en ambos centros", explicó el especialista. Éste, al realizar una revisión al Rey un año después, añadió: "Goza de una perfecta salud y no tiene ningún proceso canceroso". Gil-Vernet presentó en 2004 una demanda por la desaparición del historial médico del Rey de la clínica Sant Josep de Barcelona. Los datos sobre la salud del Rey los guarda el médico del palacio de La Zarzuela y los especialistas que le atienden en Barcelona. La norma es informar de todo lo que pueda afectar a su agenda o sobre enfermedades graves. Sólo en el caso de la fibrosis se entró en detalles.

En diciembre de 1989, don Juan Carlos se accidentó en la estación de Courchevel, en los Alpes franceses, y tres años después chocó con un esquiador en las pistas de Baqueira (Lleida) y de nuevo fue operado por el hundimiento del platillo tibial de la rodilla derecha. También fue operado de varices en una pierna.

Doña Sofía, con un esguince

De la reina Sofía apenas ha habido información y sólo se ha hablado de que tenía fiebre cuando ha suspendido algún viaje. Ahora ha trascendido, sin embargo, que hace unos días sufrió un pequeño percance doméstico. A causa de un tropezón, doña Sofía hizo un movimiento brusco y desde entonces padece una torcedura en el tobillo derecho. La Casa del Rey no ha informado de este hecho, ocurrido en el palacio de la Zarzuela. La Reina luce un vendaje, que se apreció durante su visita al hospital de Parapléjicos de Toledo el pasado jueves.

Del príncipe Felipe se sabe que ha tenido problemas de espalda por su altura porque lo ha contado él mismo. Y de doña Letizia sólo se ha informado de sus partos y de una operación para modificar su tabique nasal, que fue descubierta porque tuvo que aparecer en público antes de lo previsto tras la catástrofe de un avión de Spanair en agosto de 2008. Sobre si se ha hecho otras operaciones estéticas se guarda silencio.

Silvia de Suecia, en cambio, es partidaria de dar información. Ella misma ha aclarado esta semana que no sufre alzhéimer. Harald de Noruega sigue la misma costumbre y habló abiertamente de sus problemas de corazón que le llevaron al quirófano. Todas las casas reales, sin embargo, están lejos de la transparencia de los presidentes de EE UU. Hace un mes se ha sabido que el presidente Barack Obama tiene el colesterol alto, come hamburguesas y además no ha dejado de fumar a pesar de que está prohibido hacerlo en la Casa Blanca.

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